Cuando reafirmé que el póker sería mi profesión de por vida

Hay jugadores que tienen una historia de amor y odio con el póker. La mía siempre fue distinta.

Desde que vi por primera vez una transmisión de la WSOP en 2009, el póker no se sintió como “trabajo”. Era como un videojuego que, además, te podía pagar por tomar buenas decisiones. Ese mix de juego + reto mental me atrapó desde el inicio y, a diferencia de muchos, nunca tuve el pensamiento real de “quiero dejar esto”.

Lo que sí tuve fueron etapas de más y menos compromiso, momentos donde el póker se alejaba un poco de mi rutina diaria y otros donde volvía con más fuerza, más estructura y más claridad. Este post no va de “la vez que casi dejo el póker”, sino de algo más honesto:

Las veces en que reafirmé que el póker no era una fase, sino mi profesión de por vida.

El póker como pasión que empezó a pedir estructura

Desde el inicio me fue relativamente bien. No tuve esos primeros años de guerra total que muchos cuentan:

  • Empecé con play money, freerolls, pequeños bankrolls. 
  • Fui subiendo límites con bastante rapidez. 
  • Descubrí escuelas, programas de estadísticas, grupos de estudio. 

Eso tiene un lado bueno y uno peligroso. Lo bueno: te confirma rápido que tenés habilidad. Lo peligroso: te hace creer que todo va a funcionar siempre con la misma facilidad.

Hubo momentos donde mi juego caía un poco, pero si soy honesto, no era por “mala suerte” ni por una crisis existencial. Casi siempre tenía que ver con algo mucho más simple:

Había dejado de estudiar y de comprometerme fuera de las mesas.

No era que el póker me estaba echando. Era yo aflojando con los hábitos que me habían traído hasta ahí.

2019: el año sabático que me recordó quién soy

En 2019 hice algo que desde fuera podría parecer “alejarme del póker”: me tomé, literalmente, un año sabático.

Me fui a Costa Rica, bajé muchísimo el volumen de juego, casi no estudié y empecé a vivir otras cosas. No fue una crisis, fue más bien un respiro. Pero ese respiro tuvo un costo: cuando te alejás del estudio y del grinding serio, los resultados se resienten, tarde o temprano.

No era que mi vida estuviera mal fuera de las mesas, simplemente mis hábitos ya no estaban alineados con lo que exige un profesional.

Y ahí, sin drama, apareció una frase clara en mi cabeza:

“Si quiero que el póker siga siendo mi profesión,
no puedo seguir tratándolo como algo que va y viene según la racha.”

No pensé en dejarlo, pensé en volver a tomarlo en serio.

2020: volver al camino como profesional

Entré a 2020 con un objetivo muy concreto:

“Retomar los buenos hábitos: estudio constante, reuniones con compañeros, volumen con intención.”

Eso significó, en la práctica:

  • Volver a juntarme con grupos de estudio. 
  • Revisar manos de forma sistemática y no solo cuando algo me dolía. 
  • Dejar de confiar en “la experiencia” y volver a la humildad del alumno. 
  • Ordenar mejor mis horarios para separar grind, estudio y vida personal. 

Lo curioso es que, incluso en mis peores etapas, el póker seguía siendo un lugar donde me sentía bien. Me relajaba, me divertía, me retaba. Pero 2020 marcó una diferencia: dejó de ser solo un espacio donde me siento bien y volvió a ser un oficio que respeto.

Cada vez que retomé el estudio con disciplina, los resultados respondieron rápido y eso reforzaba una idea sencilla, pero poderosa:

El póker premia a quien piensa a largo plazo y castiga a quien se apoya sólo en talento y rachas.

Reafirmar el compromiso: eliminar ruido para apostar por TrueEV

El año 2025 ha tenido otro giro importante: mi proyecto TrueEV.

Además de seguir jugando mid/high stakes, empecé a coachear a más jugadores, compartir mi forma de pensar, disfrutar de la enseñanza práctica y fácil, y verlos progresar. Eso hizo que algo terminara de encajar:

El póker ya no es solo mi profesión, también es el espacio desde donde puedo ayudar a otros a construir la suya.

 

Para poder estar a la altura de eso, tuve que tomar decisiones:

  • Eliminar distracciones que no sumaban a mi juego ni a TrueEV. 
  • Delegar tareas que podía hacer otra persona para liberar tiempo y foco.  
  • Aceptar que, si quiero que los próximos años reflejen mi mejor versión como jugador y coach, no puedo estar con la mente repartida en mil cosas. 

Hoy estoy en una etapa donde siento que:

Lo mejor de mi carrera todavía está por venir y para verlo, tengo que apostar fuerte por lo que sé que es mi camino.

El póker no es algo de lo que me tenga que “defender” o “escapar”, es el terreno que elegí para construir una vida profesional con sentido.

Lo que me dejó cada “ida y vuelta” con el juego

Mirando hacia atrás, cada vez que me alejé un poco del póker y volví con más fuerza, aprendí algo distinto:

  • De los años fáciles: que el talento sin estructura tiene fecha de caducidad. 
  • De los momentos de menos estudio: que los resultados son un reflejo directo de tu compromiso, no de tu valor como persona. 
  • Del año sabático: que puedo explorar otras cosas, pero siempre termino volviendo a las mesas y eso dice mucho. 
  • Del retorno en 2020: que cuando trato al póker como profesión, me responde como tal. 

Por eso, más que “la vez que pensé en dejar el póker”, prefiero hablar de:

Las veces que confirmé, con hechos, que este juego es algo que me va a acompañar toda la vida.

No porque siempre sea fácil sino porque es el lugar donde tiene sentido que invierta mi disciplina, mi curiosidad y mi capacidad de enseñar.

Si estás dudando de si el póker es “para siempre” para vos

No todos tienen que hacer del póker su profesión de por vida pero si estás en ese punto donde:

  • te alejás y volvés, 
  • tenés etapas de estudio fuerte y otras de abandono, 
  • y, aun así, algo dentro tuyo sabe que no es “solo un juego” 

Entonces te dejo esta reflexión:

La pregunta no es solo “¿quiero vivir del póker?”. la pregunta es: “¿estoy dispuesto a tratarlo como una profesión y no como una racha?”

En mi caso, cada vez que volví a hacerlo con respeto, estructura y compromiso, el póker me devolvió el mensaje claro:

“Sí, este es tu lugar, pero tenés que honrarlo como tal.”

Eso es, al final, lo que sostiene mi nueva plataforma TrueEV: no la promesa de libertad mágica, sino el compromiso real de pensar en EV, trabajar con estructura y vivir este juego como un oficio serio que, si lo cuidás, te puede acompañar toda la vida… y darte la tranquilidad y el bienestar que anhelás.

 

Categorías

Seguí aprendiendo con TrueEV

Seguinos en nuestras redes sociales y nuestro Blog para convertir tu juego a EV+